Odontopediatría

La prevención desde la niñez…. el mejor tratamiento. Ven a recibir la primera visita y conoce la manera de funcionar para garantizar el cuidado de los más peques.

Diferencia odontopediatra y odontólogoCuándo visitarloPreguntas FrecuentesPedir Cita
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“El factor clave para prevenir la caries en los más pequeños, es limpiar la cavidad oral del bebé lo antes posible, a pesar de que todavía no tenga dientes. Se puede realizar con una gasita humedecida o con un dedal de silicona.”

Odontopediatría

En Clinica Dental Garden, tenemos como prioridad y especialidad, trabajar la salud dental desde el nacimiento del niño o niña, hasta alcanzar su desarrollo completo. Contamos con odontopediatras, especialistas capaces de solucionar problemas de salud dental como los hábitos de higiene dental, caries o tratamientos de ortodoncia a tiempo, son la primera solución hacia una salud dental en nuestra etapa de madurez.

En nuestro centro dental, hemos creado un área infantil para que su hijo pueda escribir, pintar, jugar a la videoconsola … hasta su hora de la cita odontológica, reduciendo su estrés y acostumbrándose a nuestro espacio. Además contamos con un servicio de logopedia para tratar globalmente el problema que el niño tenga.

¿Por qué no es lo mismo un odontopediatra que un odontólogo de adultos?
  • Las revisiones y los tratamientos deben adaptarse a la conducta y a la edad del niño o de la niña.
  • Estamos especialmente preparados para que la visita al dentista no sea “traumática” para los niños. Nos formamos para ofrecer una experiencia amigable.
  • Los dientes deben cuidarse desde su erupción. Los primeros dientes de leche suelen aparecer entre los 4 y los 12 meses.
  • La primera visita al odontopediatra se recomienda cuando se cumple el primer año de vida.
  • Si no se detecta ningún problema, es aconsejable realizar un control anual.
  • A partir de los 5 años y hasta que se acaba el recambio de los dientes de leche, las revisiones son cada 6 meses.
odontopediatría
¿Cuándo visitar al odontopediatra y porqué?
Embarazo

Prevenir
– Reducir la carga bacteriana
– Enseñanza de higiene oral
– Fluorizaciones
– Monitorización de dieta

Informar
– El embarazo en relación a la salud oral y control.
– La higiene oral temprana del bebe
– Prevención de patologías en la cavidad oral del futuro bebé (pautas de uso del chupete, biberón y lactancia materna)
– Azúcares ocultos en la alimentación del bebé.

 

 

Bebé de 0-6 meses

Exploración de la cavidad oral para detectar frenillos, anquiloglosia y problemas con la lactancia materna.

Enseñanza de la higiene oral en el bebé con una gasa humedecida.

Evitar conductas que favorezcan esta transmisión de bacterias: No compartir utensilios con el niño (ej. cucharas o cepillos dentales), no limpiar el chupete con saliva, no soplar en la comida ni darle besos en la boca.

Transmisión de cándida.

Posibles síntomas de erupción y como manejarlos y relajar al bebé.

Bebé de 6-12 meses

– Primera visita con el odontopediatra para establecer una relación de confianza

– Educación y motivación para la salud oral de tu hijo.

– ¿Dieta saludable o cariogénica? Los azucares ocultos en la dieta del niño.

– ¿Cuándo y cómo cesaremos el uso del chupete y biberón?

 

 

 

Niño de 1 – 5 años

Dentición temporal. Comunicación con los padres:

– Enseñanza de higiene oral correcta, consejos dietéticos, la importancia del flúor
– Diagnóstico de hábitos parafuncionales: succión digital , labial y succión de objetos.
– Tratamiento y prevención de la caries dental (fluorizaciones)
– Revisiones semestrales (dependiendo del riesgo caries)
– Traumatismo en dentición temporal

Niño de 6 – 8 años
Dentición temporal e inicio de dentición mixta.

 

– Prevención de caries ( fluorizaciones).
– Prevención y tratamiento de maloclusiones ¿Necesita mi hijo aparatos?
– Prevención de traumatismos dentales en dentición permanente
– Revisiones semestrales (dependiendo del riesgo caries)

Niño de 8 – 12 años

Dentición mixta y dentición permanente.
Comunicación con los niños:

 

  •  Motivación del niño/adolecente una higiene oral y dieta saludable
  •  Revisiones semestrales (dependiendo del riesgo a caries)
  •  Tratamiento de maloclusiones ¿Necesita ortodoncia mi hijo?

 

Preguntas frecuentes

El comité de lactancia materna señala que el mejor alimento para el lactante durante los primeros meses de vida es la leche materna.Cubre las necesidades nutricionales para su adecuado crecimiento y desarrollo físico e inmunológico y desde el punto de vista emocional le asegura el establecimiento de un buen vínculo madre-hijo y una adecuada relación de apego seguro con su madre, ambos esenciales para un correcto desarrollo como persona independiente y segura. Por todo ello la lactancia materna es considerada el método de referencia para la alimentación y crianza del lactante y el niño pequeño . Durante la lactancia materna es importante mantener una buena higiene oral del niño tras cada toma, sobre todo después de la ultima toma de la noche.

El comité de lactancia materna señala que el mejor alimento para el lactante durante los primeros meses de vida es la leche materna.Cubre las necesidades nutricionales para su adecuado crecimiento y desarrollo físico e inmunológico y desde el punto de vista emocional le asegura el establecimiento de un buen vínculo madre-hijo y una adecuada relación de apego seguro con su madre, ambos esenciales para un correcto desarrollo como persona independiente y segura. Por todo ello la lactancia materna es considerada el método de referencia para la alimentación y crianza del lactante y el niño pequeño . Durante la lactancia materna es importante mantener una buena higiene oral del niño tras cada toma, sobre todo después de la ultima toma de la noche.

El uso o no del chupete en los recién nacidos es un tema muy controvertido.

No es aconsejable forzar al niño a que abandone el chupete. La retirada del chupete debe ser gradual, a partir de los 24 meses de edad, sin comprometer, y respetando el equilibrio emocional de cada niño. Estaría muy bien que no fueran necesarios, pero ante el llanto persistente de un bebé, el chupete es de gran ayuda. Lo ideal es utilizar siempre chupetes anatómicos con el menor tamaño posible. Su uso no debe prolongarse ya que puede ocasionar alteraciones en el desarrollo de las arcadas dentarias y ser causa de maloclusiones.

Independientemente de la situación, y al contrario de lo que muchos padres imaginan, el biberón no es la mejor opción para darle leche al pequeño. La Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconseja el uso del biberón, incluso en los casos en que ofrecer alimentos sustitutos a la leche materna se vuelve imprescindible.

Lo ideal es que el niño sea amamantado, ya que aparte de los beneficios inmunológicos, nutricionales, psicológicos y de relación con la madre, la lactancia materna permite el correcto desarrollo de los maxilares, favorece la correcta ubicación de la lengua en la cavidad oral y por tanto la correcta deglución.  A veces creemos que el niño no coge bien el pecho o no toma suficiente leche, por lo que se tiende a sustituir la lactancia materna por biberones. Antes de tomar esta importante decisión debemos consultar con el pediatra. Si por alguna razón el biberón fuera necesario, hay que utilizar un biberón con tetina anatómica, de orificio pequeño y que obligue a extraer la leche y a respirar por la nariz (en farmacias).

En estos casos, su uso no debe prolongarse más allá del año de edad, porque abusar del mismo puede ocasionar problemas en las funciones masticatorias, deglutorias y respiratorias inmediatas o futuras, así como paladares estrechos y ojivales, malposiciones dentarias o mordidas abiertas.

Otra opción, es la lactancia por medio de vasos o tazas: uno de los métodos alternativos más aconsejables para los pequeños. Aunque parezca una novedad, se utiliza hace mucho y evita la introducción precoz del biberón en la rutina del bebé. El bebé determina la cantidad de leche que quiere tomar y gasta poca energía en hacerlo. Con este instrumento, los movimientos de la lengua y la mandíbula realizados durante la toma son similares a los movimientos necesarios para mamar, por lo que su uso desarrolla los músculos requeridos para la lactancia. Entre otros beneficios, estimula el desarrollo y la coordinación de los reflejos de succión y deglución. El vaso se apoya sobre el labio inferior y la leche llega al contacto con el labio del niño/a.

Los bebés tienen reflejo perioral y reflejo de succión naturales, lo que puede hacer que se lleven los pulgares o los dedos a la boca, a veces incluso antes de nacer. Debido a que chuparse el dedo hace que los bebés se sientan seguros, algunos bebés podrían eventualmente desarrollar el hábito de chuparse el dedo cuando necesitan calmarse o irse a dormir.

Aunque algunos expertos recomiendan abordar el hábito de chuparse el dedo antes de los 3 años de edad, la American Academy of Pediatrics (Academia Estadounidense de Pediatría) dice que el tratamiento por lo general se limita a los niños que continúan chupándose el dedo después de cumplir los 5 años.

No obstante debe eliminarse lo antes posible, ya que es capaz de inducir problemas en el desarrollo esquelético y dental. Para solucionar este hábito nocivo, la opción ideal es siempre convencer al niño que lo abandone de forma voluntaria. En la farmacia existen determinados productos, no siempre eficaces, que pintan las uñas y tienen mal sabor.

También puede intentarse establecer algún tipo de recompensa motivadora para el niño encaminada a conseguir el abandono de la succión digital.  Usar refuerzos positivos. Nunca regañes, ni critiques ni pongas en ridículo a tu hijo.

Si el hábito persiste se  puede optar por colocar aparatos que dificulten la succión digital.

Aproximadamente alrededor de los 6 meses de vida, los primeros dientes temporales o de “leche” que aparecen en boca suelen ser los incisivos inferiores. La dentición temporal debe estar completa a los tres años de edad.

A menudo cuando erupciona la dentición temporal resulta molesto e incluso doloroso; acompañado de irritabilidad, aumento de la salivación, disminución del apetito y, a veces, ligera febrícula. Durante este periodo es recomendable que el niño esté bien hidratado, para lo cual debe aumentarse la ingesta de agua, disminuir la temperatura de los alimentos ( fruta fría, por ejemplo la cáscara del melón…)y enfriar papillas y biberones. También les alivia realizar masajes sobre la encía. El uso de productos de aplicación tópica con efectos sedantes en las encías no son recomendables, porque pueden interferir en el proceso de erupción. Los antitérmicos y analgésicos tipo paracetamol, a dosis adecuadas, siempre bajo la supervisión del pediatra, son la medida ideal. Existen en el mercado mordedores de goma que son muy útiles para calmar el dolor de la erupción. Se pueden enfriar también en la nevera, para aprovechar el efecto de morder y frío para el alivio. Su compra debe hacerse en farmacias para que estén debidamente homologados.

El recambio dentario es muy variable entre todos los niños/as, igual que la erupción. La caída de los primeros dientes temporales y la aparición de los dientes definitivos, coincide con los 6 años de edad; periodo de tiempo donde aparece el primer molar definitivo, que erupciona por detrás de la segunda muela de “leche” y donde debemos valorar los selladores.

No, se debe dejar que sigan su proceso natural y no arrancarlos antes de tiempo, eso sólo lo hacen los especialistas en salvadas excepciones.

El cuidado, limpieza o higiene de la cavidad oral, debe realizarse debe empezar desde la cuna. La higiene o limpieza de las encías ha de efectuarse tras cada toma de leche con gasa estéril húmeda. En caso de no prestar atención a la higiene bucal del bebé, pueden surgir afecciones como la caries de biberón.

Cuando erupcionan los primeros dientes (6-7 meses) existen en farmacia dedales de caucho y pequeños cepillos con cabezal enano que los padres pueden utilizar para introducir al niño en el hábito de la higiene bucal. Simplemente hay que humeare el cepillo, no se usa pasta dentífrica hasta los 2 años y medio aproximadamente.

Una vez que el niño es más autónomo, puede realizar su higiene diaria con un pequeño cepillo y sin pasta dental, bajo la supervisión de los padres, y una vez al día deben realizarla los padres. Cuando nos aseguremos de que el niño ha aprendido a enjuagarse la boca y que no va a tragarse la pasta de dientes, podemos incluirla en la rutina de cepillado dental. La pasta dental debe ser fluorada (no superando una concentración de 1100 ppm) y la cantidad aplicada mínima: dosis parecida al tamaño de un grano de arroz.

Los niños /as  deben cepillarse los dientes 3 veces al día, después de cada comida (desayuno, almuerzo y cena). Debemos destacar que es muy importante que tras el último cepillado, antes de dormir, no deben ingerirse alimentos ni bebidas a excepción de agua. Por ello la higiene dental que se realiza antes de irse a la cama es la más importante.

Debemos escoger un cepillo de mango grueso, cabezal pequeño y redondeado y cerdas suaves, especialmente destinado a bebés. Cambiaremos el cepillo aproximadamente cada 3 o 4 meses ó siempre que veamos que las cerdas están desgastadas,.

La lengua también se cepilla, en ella se sumerge una gran cantidad de bacterias que afectan negativamente a la salud bucal de los niños. Debemos incluir la limpieza de la lengua en la rutina de higiene dental de nuestro hijo. Existen cepillos limpiadores de lenguas ( preguntar en la farmacia).

A partir de los 6 años, está recomendado el uso de un colutorio para completar la higiene bucodental dental, bien sea diario o semanal.

Sin embargo, hasta que el niño no tenga la dentadura definitiva completa, está desaconsejado el uso de otros elementos de higiene tales como el hilo dental o los cepillos interproximales.

Una cuestión importante a la hora de decidir si administrar o no flúor a su hijo/a es saber si en la zona en la que vivís el agua está o no fluorada. Si lo está, debe conocerse su grado de fluorización; si no lo está, deben los padres consultar al odontopediatra y para valorar su aplicación según la edad y estado oral. Un exceso de flúor, podría ser más perjudicial que beneficioso en el niño.

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